Hace un par de meses, obligué a mis queridos crapulosos a ver telenovelas, siento que el alcohol, los cigarros y el in-soportable, nombrable y describible hedor de El Club de la Paja, no le ha eliminado suficientes neuronas.
¿Acaso es necesario decir que me mentaron la madre?, en particular Sandra y Metatron, pero me vale grandísima verga, como dijera ‘el master’, Sergio Andrade: “tienen que obedecer”.
Al principio, como mencioné antes, me la mentaron, pero tras un par de semanas, Justin se agregó y las conversaciones entre él, Sandra y Metatron sobre en qué quedó la telenovela comenzaron a salir a flote… pobres, creo que me pasé de verga.
A pesar de la terrible pérdida de las neuronas de mis crapulosos, sobrevivieron las suficientes para que hicieran un listado de todo lo que le cambiarían a las pinches telenovelas, no pondré todas, por ejemplos, unas que Sandra sugirió en torno a un cambio radical en el color de las agujetas de los protagonistas.
-El Autor.
Metatron’s Lounge presenta:
Nuestra verdad.
Pinches Galanes de mierda.
A ver, ¿qué pedo?, ¿de cuándo acá un mecánico mugroso, no habla cantado, no es tranza y es güerito?, no mamen, los mecánicos son unos culeros, que sólo buscan cualquier rechinido en tu carro para ensartarte la verga, ahora, ninguno, pero, así, tajantemente, ningún mecánico tiene las tablas para comenzar una conversación y mucho menos, para ligarse a una chica mimada de sociedad, que para acabarla de joder, llega a su taller en un (por lo menos) Audi TT del año con una llanta baja.
Nuestra opción:
Que el galán interprete a un galán de telenovela que no tiene ni puta idea de lo que es la actuación, que conoce a una pendeja en el C.E.A. (Centro de Ecuación Artística), que igual, no sabe nada de actuación y sólo busca a un pendejo medio mamado para tener sexo sin tener que decir “te amo”, por puro deporte, chance y así, pueden hacer algo ligeramente convincente.
Pendejos villanos putos.
Siempre son malos, nomás porque sí, porque el destino y Dios, dijeron: “tú serás malo”, sin embargo, lo (paradójicamente) malo del asunto, es que los actores también son malos, pero sin la maldad diabólica, son tan malos que en vez de ser como una B-movie (o sea, tan malas, tan malas, que son buenas), estos pendejos son tan malos, tan malos, que simplemente son eso… malos.
Nuestra opción:
Que el actor que interpreta al malo sea gay, así de rápido, que le guste que le aplasten la caca, por lo menos así, se ganará el odio de los grupos de derecha y conservadores, en cuanto al contexto de su maldad, díganme, ¿realmente importa?
Estúpidos patiños de mierda.
Si tienes un patiño, es para cargarle la pila, pero no mamen, en las telenovelas si no tienen apodos como “Frú-Frú”, “El Flaco” o “Guille”, no funcionan, por cierto, sus apodos serán sus nombres FOREVER, esto es porque nunca se tomarán la molestia de decir cómo les puso su madre, ¿por qué?, pus porque son personajes de relleno.
Nuestra opción:
No metan galanes, no metan villanos, metan puros patiños, me cae que sus historias son más dinámicas que las de los protagónicos.
Los que brillan por su ausencia: la historia, el contexto y el concepto.
Si viste una, la que sea, ya sabes de qué se tratan TOOODAS las telenovelas mexicanas, o sea:
Galán.
Galán que conoce a la galana.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana que quiere con el galán.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana que quiere con el
galán que está en problemas por el malo.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana que quiere con el galán que está en problemas por el malo que planea mal las cosas.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana que quiere con el galán que está en problemas por el malo que planea mal las cosas y el galán le gana.
Galán que conoce a la galana, conoce al malo que quiere con la galana que quiere con el galán que está en problemas por el malo que planea mal las cosas y el galán le gana, porque el amor siempre triufa.
Nuestra opción:
Ya paren de mamar, por eso el país está tan estereotipado, porque la gente hace lo que ve en la tele, póngales ejemplos, pero unos buenos y realistas, me cae que sólo falta que hagan un telenovela que se llame “juventud en Extasis”, basado en el Best Seller de Carlos Cuahtemoc Sánchez… ¡que mierda!
Chingo-nombres.
¿Por qué los personjes ‘importantes’ tienen mínimo dos nombres? Juán Manuel, Luis Ricardo, Uriel Virgilio... ¿por qué dos? Además, culerísimos, y por si eso fuera poco, todos los personajes se refieren a ellos por los dos, no mamen, seamos realistas, todos los que tenemos dos nombres preferimos que nos digan por uno, porque invariablemente el otro nos caga la madre.
Nuestra opción:
Nos les pongan nombres, mejor refiéranse a ellos, como pendejito, putita, chingón, y sombra de relleno, aseguro que así serán más memorables y la gente se sentiría identificado con ellos más fácilmente.
Hartos cortes
Sería bueno si decimos que la ‘telenovelis-bulgaris’, sólo tiene un chingueroputacabromadra de comerciales (porque los tiene), pero ¡no!, con hartos cortes me refiero a que tiene muchos, pero muchos cortes de edición, siempre más de los necesarios, ejemplo:
Escena genérica “X” entre Fulanito y Galán.
Fulanito: Jorge Alberto, María Fernanada te ama.
Galán: Lo sé, pero no puedo corresponderle, ella... ella... es de otra clase.
(corte a: Interior de casa de personaje irrelevante #14)
Cachuchas: Te digo Mai, hubo un problema en la planta del malo y nos quiere despedir a todos.
Mai: Sí, el malo es bien malo, huy... requete malo...
(corte a: Interior de la mansión de la galana)
Galana: Pero papi... o sea... yo amo a Jorge Alberto...
Papi: ¡Nunca María Fernanda Magadalena Tapia, Gracia y García!, no lo permitiré, tu destino está con (música de misterio)... El Malo...
(cortinilla de la telenovela, y corte a comercial)
¡Compre Gelatin!
Nuestra Opción:
Hagan la telenovela en una sola toma, total, si los actores la cagan no habrá gran diferencia con la versión en la que según la cuatrapeada, obtusa y bizarramente mediocre visión de ‘grandes’ productores como Pedro Damián, Carla Estrada y Juan Osorio está bien.