martes, septiembre 06, 2011

¡Caray!

Banda, banda, banda. No crea que me ando haciendo bien pendejo con la nueva entrada, de hecho ya está en la lista de posteos pendientes a editar, el pedo es que es un chingo de info y todavía no termino de generarla y ordenarla. Pero ¡hey! Lo invito a que me ayude.

Ando haciendo una entrada dedicada a los juegos de video que debe de tener cualquier usuario nuevo, una guía de compras vaya, que abarca dos puntos, la consola y los juegos para esa consola, por lo que le pido (si es que tiene ganas de ayudarme) a que me mande, ya sea vía un correo electrónico a "crapulosos@gmail.com" o con un mensaje por este blog y me comparta los juegos baratos que debe de tener.

Para que estemos en el mismo track, una de las recomendaciones que doy, es que compre juegos usados, por lo que los juegos que requiero en esta lista deben de ser lo suficientemente viejos como para que los pueda topar en las cajas de remates de Gamerush.

La entrada es algo venenosa y habla un poco mal de instituciones como GamePlanet, pero sólo de rebote, realmente lo que quiero hacer es un documento útil e irreverente para las personas que recién acaban de comprar su consola.

Los juegos BBB (Buenos Bonitos y Baratos) que tengo contemplado hasta el momento son: Bayonetta, Bioshock, Brutal Legend, Call of Duty II, Super Mario Galaxy, New Super Mario Brothers y títulos que, como podrá ver, son viejones.

Entonces ahí les encargo, cualquier ayuda acelerará el proceso de creación de la próxima entrada.

Cualquier juego que usted considere barato y que sea para PlayStation 3, Xbox 360 o Wii. Gracias mis Queridos Tres Lectores.

-El Autor.

domingo, agosto 21, 2011

What soup?

Sin importar mucho el oficio, la generalidad dicta que el trabajo es algo que hacemos a'la de'ahuevo. Todos los integrantes de una fuerza laboral, pero así, todos-todos, desde el lacayo más anónimo de la Sección 7-G, hasta el más importante director o dueño de empresa, todos queremos (me incluyo) pasar nuestro tiempo en otro lado haciendo otra cosa. Punto.

No obstante, los Mártires de Chicago no murieron a lo pendejo y, aunque las jornadas laborales (por lo menos en mi mundo de la publicidad) rara vez se respetan, por lo menos gracias a ellos, puedo hacerla de a pedo (a medias) cada que me piden que llegue puntual y a mi hora cuando el día anterior salí cinco horas tarde.

Los Mártires de Chicago tienen prisa:
"Oigan, ¿esto se va a colgar mucho?"


Establecer y respetar horarios laborales es la clave para un trabajo y un grupo de trabajadores feliz; más que nada porque así se limita el tiempo en el que se le obliga a un ser humano a vivir su vida lejos de su vida.

¡Qué culero suena! ¿Verdad? Pero es la pura neta-completa, por mucho que te guste tu chamba y por muy bien que te lleves con tus compañeritos, ¡admítelo! Preferirías estar con tu pareja, con tus hijos, con tu familia o contigo mismo, pero no quieres pasar más de -jodido- 40 horas a la semana en compañía de gente que imponen en tu destino.


El Chip Torres ama su trabajo.

Pero regresando al tema de los horarios, éstos siempre se dividen por lo menos en tres y siempre serán los que te pongan de buenas, te pongan de malas o, así de huevos, te valgan verga. Explico:


Entrada.
"Welcome to die!", estás entrando a una dimensión en la que tu opinión vale para pura chingada, donde tienes que sonreírle a un grupo de carnales a los que quisieras darles un sandwich de puño, donde tu tiempo será recompensado por diversas cantidades de dinero que te ayudarán a solventar la vida que llevas fuera de este lugar. Bienvenido a… "La Dimensión Proletariada".


Comida.
Salir a comer es bien chido, vale camote que te gastes parte del fruto de tu trabajo en esto, y es que a fin de cuentas, ésta es una de las necesidades básicas a cubrir por las que buscaste trabajo; también te puede valer verga y al verlo como parte "del horario", pero mínimo es la parte del día más fácil de sobrellevar.

Aprovecho para compartirles dos DeavidFacts (quienes me sigan en Twitter y Facebook entenderán qué son estas madres):

DeavidFact:
Comer, en compañía de una personas a la que no quieras golpear es bueno para la digestión.

DeavidFact:
Ir a comer de malas hace que la comida sepa a caca y la caca a comida.


Salida.
Ya fuiste productivo, resolviste muchos problemas sin causar más y diste de ti todo lo que tenías que entregar, pero más importe, ya guanteaste toda la basura que tenías que aguantar y eres libre de irte a tu casa o por unos tragos que compensen el vacío que deja tu poca realización profesional. ¡Kudos!


Actualmente, tengo un trabajo bastante cool en una agencia de publicidad llamada Wunderman (pa' los que se quedaron preocupados hace dos posteos) y no me quejo del todo, me tratan mucho mejor de lo que me han tratado en muchos otros trabajos, tengo un escritorio bien bonito donde puedo poner mi juguetería y lo mejor es que tengo un jefe a toda madre, uno que bloggea y está en las ligas de este Club de la Paja, uno con el que salgo a comer y uno que, de cierto modo, me pidió que escribiera esto.


Metatron's Lounge Presenta:
Satan® Slices of Life:
"What soup?"


Miércoles 1:50 pm Oficinas de Wunderman México. Satan® pelea con un Cubo Rubik, se percata de la hora.

Satan®: Oye Deavid Author, ¿a dónde vamos a comer?
Deavid: No lo sé jefe… ¿Comida de puente?
Satan®: (cierra su puño, lo pega a su boca, levanta el dedo meñique y hace una trompetilla) ¡Prrr!
Deavid: ¿MacMugre?
Satan®: ¡Prrr!
Deavid: ¿Qué opina de unos goebos?
Satan®: ¡Jajajajaja! Ya en serio ¿a dónde vamos a tragar?

Llega Rodrigo-de-cuentas.

Rodrigo: ¿A dónde van a ir a comer?
Satan®: No lo sabemos. El pinche Deavid no le atina.
Deavid: ¿Ahora resulta que es mi responsabilidad definir nuestra fuente de nutrientes? ¡Mmmta!
Satan®: ¡Sí! ¡Hazlo!
Rodrigo: Oigan, ¿Ya probaron la comida de la señora que está cruzando el puente? Me dijeron que es buena.
Deavid: Ya lo propuse.
Rodrigo: ¿Y...?

Corte a Satan® haciendo una trompetilla.

Deavid: ¡Lo tengo! ¡Caldos Riesi!
Rodrigo: ¿Riesi?
Satan®: Podría ser…
Deavid: Pero están del otro lado del puente.
Satan®: ¡Mmmta!
Rodrigo: ¿Qué tienen contra el otro lado del puente?
Satan®: Hay que subir escaleras…

Rodrigo, Satan® y Deavid en la calle, todavía no saben a dónde irán.

Satan®: ¿Tons?
Deavid: ¿Fonda culera?
Satan®: (la emoción permea sus Wayfarer negros) ¡Uhhh! Fonda culera…
Rodrigo: ¿Fonda culera?
Deavid: Sí, fonda culera.
Satan®: ¡Fonda culera!
Deavid: A huevo, fonda culera.
Rodrigo: ¿Por qué fonda culera?



-Si algo aprendí con Sim City, es que en las zonas aledañas a los corporativos se da muy bien el comercio informal, cerca de Wunderman no es la excepción y en el área hay un sinnúmero de restaurantes, puestos de tacos/garnachas y fondas varias, de ahí que no pudiéramos decidir a dónde ir, sin embargo, hay dos fondas que constantemente pelean por el cariño de quienes buscan comer bien, pero más importante, barato.

Los dos lugares que siempre protagonizan la pelea por "La mejor fonda de la zona" son "La Fancy-Fonda" y "la fonda culera" (nótese cómo "La Fancy-Fonda" goza del lujo de las mayúsculas).

Ambos establecimientos cuestan $40 pesos por menú que consiste en sopa, arroz y plato fuerte ($45 si pidió güebito estrellado en su arroz) y aceptan vales de despensa.

Cabe destacar que los dos lugares quedan lejísimos e implican, a largo plazo, un esfuerzo mayor al de subir las escaleras de un puente, pero ¡carajo! Lo que sea mientras no sean escaleras. Créame, si hubiera una loma para subir a la Pirámide del Sol en Teotihuacán, no habría tanto deportito presumiendo que llegó a la cúspide sin perder el aliento.

Ahora los pros y los contras de las fondas:

Fancy-Fonda Pros:
  • Buena presentación al más puro estilo prole-rústico-decó.
  • Amplia variedad de menú.
  • Barra de ensaladas de la que te puedes servir las veces que quieras.
  • Meseros bien simpáticos, de'sos que hasta te dan ganas de dejarles propina. Pero sólo ganas.
  • Dan postre.

Fancy-Fonda Contras:
  • De su amplio menú, sólo dos o tres cosas están disponibles.
  • Generalmente ya no son las cosas que cuestan 45 pesos.
  • Porciones raquíticas.
  • Lo rico de la barra de ensalada se acaba en putiza y generalmente queda deliciosa coliflor al vinagre o betabel con residuos de todo lo demás.
  • Siempre hay un chingo de banda.
  • Nunca hay lugar.

Fonda culera Pros:
  • Todo cuesta lo mismo.
  • Siempre tienen todo.
  • Agua de sabor ilimitada.
  • Porciones atascadas que rara vez te terminas.
  • Toda la sal y la cebolla que le puedas poner a tu comida ¡gratis!
  • Nunca hay mucha gente.

Fonda Culera Contras:

  • Cumple con las normas mínimas de presentación, si la pintura de las paredes estuviera tantito más putiada ya no entrarían ni los clientes regulares.
  • El baño parece salido de alguna comedia en la que el Resortes interpreta a un pordiosero.
  • Siempre tienen todo, porque sólo tienen tres o cuatro platillos.
  • Atienden un don, una doña y un par de chavos, todo tan malencarados como un cerote.
  • Nunca hay mucha gente porque tienen como cinco mesas (d'sas de Carta Blanca gachísimas, por cierto). Aquí tampoco hay lugar.

Por algún motivo Satan® y yo preferimos la fonda culera, no sé, como que se nos hace más "true", Rodrigo por su lado, no tenía referente alguno, así que, como lemming, jaló con la mayoría.

Por cierto, antes de que me miente la madre por este larguísimo paréntesis, que quede claro que es importante para los sucesos por venir. Por otra parte, si piensa que este paréntesis fue una pendejada, considere que la conversación que nos fumamos entre la oficina y la fonda fue todavía más pendeja y no vale la pena recordarla.


Fonda culera. Ciudad de México. Deavid Author sentado al centro de una mesa cuadrada con Satan® a su izquierda y Rodrigo a la derecha. Se acerca la doña a tomarnos la orden

Doña: ¿Quéquieren? Hayconsoméysopadepasta.
Deavid: Consomé.
Satan®: Sopa.
Rodrigo:
Consomé.

Doña: ¿Arroz?
Deavid: Sí.
Satan®: Con huevo estrellado.
Rodrigo: Dos con huevo estrellado.

Doña: ¿Quévanaquererdeguisado?
Rodrigo: ¿Qué tiene?
Doña: Milanesadepolloyderes y tacosdorados.
Deavid: Milanesa de Pollo.
Rodrigo: De res.
Satan®: Tacos.
Doña: Ahorita se los traigo…

---Silencio incómodo.---

Rodrigo: Como que la señora habla medio golpeado ¿no?
Satan®: Es el precio de la eficacia.
Deavid: Sí, se cargan una actitud medio de la mierda, pero la comida rifa.
Rodrigo: Además, como que el lugar está medio gachito…
Satan®: Tiene rock.

La señora llega con un tazón lleno de cebolla picada, un salero y unos limones. Los arroja en la mesa. Deavid comienza a tomar trozos de cebolla y a comerlos.

Satan®: No mames, ¿cómo puedes comer esa mierda así?
Deavid: Me gusta.
Satan®: ¡Puaj! Hay gente a la que le gusta introducir espadas en su garganta y eso no lo hace bueno.
Deavid: Es cebolla, es buena para la salud. Aleja a los vampiros.
Satan®: ¡Ése es el ajo!
Deavid: Bueno… es bueno para evitar el cáncer y yo fumo mucho.
Satan®: ¡Justo lo que necesitas! Otro olor perdido en tu aliento.
Rodrigo: A mí me gusta la cebolla. (sonríe)

La doña interrumpe... realmente no interrumpe nada, el punto es que llegó con las sopas.

Doña: ¿Quiénqueríaconsomé?
Rodrigo: Yo.
Deavid: Yo.
Satan®: Para mí la sopa.
Doña: (mira culero a Satan®) A ver… consomé… (le sirve a Deavid), consomé… (le sirve a Rodrigo), sopa… (mira culero a Satan®).

Rodrigo toma el tazón lleno de cebolla y apenas arroja unos cachitos que escaparon de la cuchara en su consomé.

Deavid toma el tazón y comienza a ponerle cuantiosas cucharadas.

Satan® mira a Deavid y él y sólo él sabe, hasta este momento, lo que dicen sus pensamientos, por algún motivo piensa "¡Verga! Este cabrón le está poniendo un chingo de cebolla a su consomé… ¡Qué asco!".

Rodrigo: Oigan, está rico este consomé.
Deavid: Te lo dije.
Satan®: ¿Tú qué dices? Tú estás comiendo sopa de cebolla.


-Es difícil ganar un argumento con Satan®, por lo general tiene argumentos contundentes o bien, una necedad de proporciones bíblicas, el tema de la cebolla no se cerraría, así que decidí comerme mi sopa y disfrutar cada crunch de cada pedacito de cebolla que comiera.

Acercar mi plato a la cara es una mala costumbre que tengo, pero costumbre a fin de cuentas, por lo que tengo cierto dominio con la técnica. Por algún motivo esa técnica me traicionó ese día, y justo cuando tenía mi plato a la altura de mi cara para cucharear de cerca, el tazón se me resbaló de la mano.

¡Seguro!, se regó el consomé por la mesa, es obvio, es lógico, es lo que te esperas, pero, lo que no veías venir... lo que nadie en esa mesa veía venir fue la reacción del consomé.

Los físicos podrían explicar que el comportamiento de los líquidos a la temperatura que estaba el consomé pueden presentar variaciones en su capilaridad al caer de una distancia aproximada de 25 centímetros, o bien, que los grumos causados por el arroz, los garbanzos y los cuantiosos trozos de cebolla picada generaron una variable en la fuerza cinética que no se podría vislumbrar sin realizar las ecuaciones pertinentes antes del evento.

El punto es que, no sé cómo vergas pasó, pero...

  1. Cayó el tazón.
  2. Cayó el consomé.
  3. El consomé hizo "chanfle" en el tazón.
  4. Prácticamente todo el líquido cayó sobre Satan®.

Satan®: ¡No mames cabrón!
Rodrigo: (comiéndose su risa.)
Deavid: ¡Verga!
Doña: ¡Viejo! ¡Pásameuntrapo!


-La lógica -por lo menos una aterrizada a las masas, como la del señor Spock- diría que el único y más grande afectado por semejante tarugada sería el autor, irónico en este caso, pues a pesar de que yo fui el que tiró la sopa, a mí me cayeron, cuando mucho, un par de cuadritos de cebolla, mientras que Satan® estaba, literalmente, hecho un caldo de mi consomé.


Satan®: ¡No mames estás bien pendejo!

Corre al baño mientras se limpia con un montón de servilletas.

Rodrigo: ¡No mames! ¡Qué cagado!
Deavid: No es tu jefe… para mí no es nada cagado.
Rodrigo: Admítelo cabrón, estuvo cagadísimo.
Deavid: Sí, la neta sí estuvo muy cagado.

Satan® sale del baño frotándose la cabeza con trozo de papel estraza.

Deavid: ¿Está bien jefe?
Satan®: Tengo la cabeza llena de cebolla ¿tú que crees?
Deavid: ¿Que si fuera ajo serías el terror de los vampiros?
Satan®: ¡No mames pendejo! Lo que realmente emputa de esto es que seguro estuvo muy cagado y no lo pude.

Los tres ríen como si fuera el final de alguna serie de los ochentas mientras la señora trae lo que falta del menú.



Entra tema "Stand By Me".

-Camino a la oficina no podía dejar de pensar en lo afortunado que soy, tengo un buen jefe que vio el lado amable de la situación y se rió de lo que pasó. Sin duda esa fue la mejor comida a la que fui ese verano.

El siguiente año, Rodrigo se unió a la guerra contra el narcotráfico. Jamás volvimos a saber de él.

A regresar a la agencia, recordé que nos habían mandado un correo electrónico en el que nos pedían que no comiéramos botanas olorosas o platos fuertes pues la oficina se llenaba con el olor.

Deavid: (en el lugar de Satan®) Jefazo...
Satan®: (enfadado escribiendo un mensaje de odio en Facebook) ¿Qué quieres Mongo?
Deavid: Sólo quería recordarle las políticas de comida apestosa dentro de la oficina.
Satan®: (sin ponerle mucha atención) ¿Cómo para qué?
Deavid: Las está infringiendo... (corre)
Satan®: Pinche Deavid. ¡No es gracioso cabrón! ¡En serio no NADA es gracioso!

-Sí es gracioso.


Y Ruvalcaba opina...

Sí, fue gracioso.

viernes, agosto 19, 2011

¿Ahoy-ahoy?

Con una increíble falta de inspiración, escribo este montón de palabras.

-El Autor.


Algo me pasa y la neta, no sé bien qué sea, tal vez es el trabajo, o los problemas en casa, o el exceso de películas y juegos de video. Tal vez el pedo soy yo.

Escribir es fácil; es muy sencillo presionar botones que representan letras y formar palabras que, a su vez, generen frases. El pedo está en que todo lo antes mencionado tenga algún tipo de coherencia y, por lo menos en mi caso, yo me pido un poco de brillo y simpatía.

Porque, aunque usted no lo crea, Querido y Estimado Tercer Lector, entretenerlo siempre ha sido mi prioridad… después de alimentar mi ego, aclaro.

No tengo idea de qué escribir, tengo un chingo de ideas y otro chingo de anécdotas, pero en serio ¿vale la pena quejarme del mundo tan seguido? Por muy jocoso que sea mi "estilacho", invariablemente llegará a un punto en el que usted encuentre aburridas las constantes quejas de este pendejo. ¡Caray! No soy Chespirito para que mis tonterías, por predecibles que sean, mantengan auditorio.

Es por eso que, en un verdadero afán de mantener este Blog vivo y de paso, mantenerlo entretenido, El Club de la Paja cambiará un poco.

Prefiero mantener actualizaciones pequeñas, pero constantes, a mis acostumbrados y kilométricos posteos que, siendo honestos, le provocan repelús a casi todas las personas que caen en este agujero por error, o bien, comenten el error de hacerle caso al tío que se los recomendó. Error a fin de cuentas.

¡Pero uno está aquí para destruir los errores! ¡FUA, FUA, FUA! Y espero que, a través de los diversos canales de contacto que tengo con usted, podamos, ahora sí, hacer un Club de la Paja.

Espero poder darle todo el seguimiento que este blog... pero más importante, que usted se merece, en vía de mientras no me queda más que invitarlo a seguirle la huella a éste, su humilde, mamón, sabiondo, culero y amargado (ya no tan humilde) payaso virtual a través de otros canales. ¡Cocha diche!

Facebook: facebook.com/deavid
Twitter: @Deavid
Xbox Live: Deavid Author

Mientras usted lee esto, yo ya estoy escribiendo algo nuevo, algo más inspirado, algo más chistín. Gracias por seguir visitando este empolvado espacio.


Ruvalcaba regresa para decir:
Mientras tú escribes esta mamada (porque viejo, esto es una mamada), Javier Navarro mejor conocido como Satan®, te incluyó en la última entrada de su blog.

Lectores de Deavid, hagan lo que yo y entren al Blog del Satan® y lean algo infinitamente más inspirado que esta mamada. Yo me quedo aquí metiéndole sus vergazos a este mongol para que escriba algo entretenido. ¡Chingao!

viernes, marzo 04, 2011

Deavid el zarrapastroso.

Salir a trabajar nunca es divertido. A lo largo de los años he descubierto que una de las maneras más fáciles para sobrellevar las responsabilidades laborales es… es… ¡A la verga! Si importar cuánta imaginación se tenga, hasta para "Cositas" ir a trabajar, sencillamente es del culo.

Generalmente, tomo un taxi para ir a mi trabajo, y digo “generalmente” porque hay veces en las que me apetece irme caminando, sin embargo, también generalmente traigo el tiempo encima así, que para mí, buscar taxi es una práctica común.

Los taxis y yo solíamos tenernos cierto respeto mutuo; me pongo en “modalidad simpaticón”, doy las direcciones más exactas hacia mi destino y prometo hacer el mínimo de plática necesario salvo que el tema sea interesante.

El plan funcionaba, yo llegaba a donde tenía que llegar, daba mis dineros y tras un intercambio de buenos deseos, dos extraños se separaban para seguir su día laboral.

Pero como en toda pequeña utopía, la realidad está ahí. Siempre escondida, siempre presente y para nuestra mala suerte, siempre dispuesta a violar el de ano nuestras fantasías. Y así, de un tiempo para acá, los taxistas se han vuelto culerísimos con “el pasaje” y nos tratan, por lo menos a los de la ciudad de México, como si no les pagáramos, les pedorreáramos la unidad y les mentáramos a su -resalto- muy puta madre.

No sé ustedes Queridos Tres Lectores, pero por lo menos en mi mundito, los pinches taxistas han agarrado una actitud de mierda, y digo, no es para menos, su trabajo es bastante pinche y, en muchas ocasiones, es “la opción que queda cuando todo lo demás falló”. Y algo me dice que en el oficio es raro que en un día te toquen puras súper modelos que paguen con dinero y den propinas en forma de felación.

Pero eso no es excusa para salir a pasear en el taxi y negar el servicio ¡coño! ¡Cómo me caga la madre que los taxistas traigan el -resalto nuevamente- putísimo letrerito de “libre” y no se paren cuando indicas que requieres sus servicios!

Uno, aunque no lo crea, trata de ponerse en su lugar y pensar en las razones por las que nos están mandando a la ñonga. Por decir algo, a lo mejor va a estacionar su coche porque ya se acabó su turno, o en una de esas, no te vio; pero ¡por el carajo de la putérrima gran puta madre de la puta abuela de la pinche madre de todos los taxistas! ¿siete seguidos “van a entregar la unidad/no me vieron”? ¡Fóquem!

-El Autor.

Metatron's Lounge Presenta:
“Taxidemierda” o “La momia que me dijo feo”


Era temprano y alguien le habló a Maruchies para decirle que había una manifestación en Reforma (¡No mames! ¡Qué raro!), para que no se preocupara por llegar a tiempo.

Considerando que Maruchies y su servilleta trabajan cerca, pues mi media naranja me dio el pitazo para que disfrutara de unos momentos más de sueño y ¡a huevo! Eso hice. Pasada mi siesta extra, me dispuse a irme a trabajar y tras el ritual de cada mañana, me largué.

Al salir, la calle era un puto caos, más tráfico del acostumbrado, por lo que hice lo que siempre hago cuando veo que la carga vehicular está para cagarse. Comencé a caminar para ver si mi paso era más rápido que el de lo coches y decidir si me voy caminando o si espero un taxi. Lo coches iban más rápido, ergo, esperé el transporte colectivo.

Y así, comencé a ser rechazado. Hay personas que imaginarían que tras tantos años de rechazo uno se acostumbra, pero no, la verdad es que cada que un taxista me niega el servicio algo muere dentro de mí. Creo que es la paciencia.

Pero al fin, un señor que se veía bastante amable me levantó y me senté en el lugar de adelante porque en el de atrás, por la perspectiva, siempre me mareo.


-Hola muy buenos días – le dije.

-¿Qué tal a dónde lo llevo? – Me contestó.

-Vamos derecho, subimos el puente, damos vuelta en la primera y nuevamente damos vuelta en la primera calle bajando el puente.

-Bien...


El anciano comienza a mirarme fijamente, como si hubiera hecho algo malo, revisé y no estaba sentado sobre nada.


-¿Algún problema mi señor? – Le pregunté cortésmente.

-No nada, es que ya no hay respeto...


¡Achingá! ¿No hay respeto? ¿Subirme a un taxi y decirle a dónde me quiero dirigir es una puta falta de respeto? El don no lo sabía, pero había sacado boleto.


-Sí caray –agregué–, pinches taxistas, como que esto ya es más un hobbie que un oficio, ya sabe, con eso de que hay un montón de buenos para nada que en vez de hacer su trabajo, sólo se salen a pasear por las calles de La Ciudad de la Esperanza.


Siempre he pensado que los taxistas le tienen miedo a los pasajeros y, ¡carajo! Con justa razón, vivo en La Ciudad de México, aquí no se asaltan entre familiares sólo porque Dios es grande. Con eso en mente, siempre trato de ser elocuente para que, por lo menos a nivel verbal, les quede claro que no soy un gañán que lo va a asaltar.


-Pero es que la gente no se pone de este lado –Comentó el chofer,en un intento desesperado por mantenerse en el tema.

-¿Del volante? –pregunté mordaz- ¿Me está sugiriendo que yo conduzca mientras usted disfruta del panorama urbano?

-No –respondió con cierto quiebre en la voz–, me refiero a que a veces, no se ponen a ver que a uno también está expuesto en este trabajo.


Remitámonos uno de los párrafos anteriores, ése que comienza con “Siempre he pensado que los taxistas le tienen miedo a los pasajeros...”, ¡estoy al tanto de que “se exponen”!, no obstante, este hijo de puta está sugiriendo que YO lo voy a asaltar.


-Disculpe, no quiero poner palabras en su boca –aunque tal vez sí mis dedos cerrados en un puño, pensé– pero, ¿me está diciendo que me veo mal?


Alguna vez, Turbopop me comentó que mi problema "no es la carencia de estilo; mi problema es que tengo muchos..." Y como siempre, traía mis botas de obrero CAT, mi pantalón Levis, una playera Reebok, una chamarra café de piel que compré en Zara, mis lentes redondos de “Vash La Estampida” y un gorro café para cubrir mi cabello porque me bañé antes de salir. No es que sea un esclavo de las marcas, pero ¡puta madre! Dudo que un asaltante se vista así.


-Es que por la barba... -agregó el chofer.

-¿Por la barba qué? –pregunté exaltado.

-La barba hace que usted parezca un maleante, pero ¡está bien!, todos se ven así.


Contundentes palabras considerando que apenas estábamos subiendo el puente que marca la mitad del camino. Léase, no me iba a quedar callado.


-Supongo que con “todos” se refiere a por lo menos, sus hijos o bien, a alguien que se junta con sus hijos, no sé, el nuevo novio o esa “mala influencia”.


El taxista se tomó su dulce tiempo para contestar, así que seguí metiéndole la verba. O sea, "la verga-verbal".


-Pero, no se fije –comenté sarcástico-. Es normal que la gente que vive en la ignorancia haga juicios incorrectos...

-No, no, no -interrumpió el ruletero–... Tiene razón, mis hijos se están juntando con gentes que no cuidan su higiene.


Hijo de puta, ¡me dijo sucio!... pero también corroboró mi comentario.


-No lo decía por mí –pinté una sonrisa en mi cara-, lo decía por usted, que claramente no tiene idea de lo que las personas usan en estos días. Por cierto, los suéteres de abuelito -rápida barrida con los ojos-... pues son de abuelito.


Mientras escribo esto me pregunto por qué no me bajó del taxi en medio del puente, pero algo me dice que el don traía gallo y tenía ganas de poner a prueba su verborrea. Error.


-A ver joven –muy correcto el señor me cuestiona-. ¿Y cómo me voy a enterar de qué está de moda?

-¡Ni puta idea! –contesté de inmediato-. Pero usted está pidiendo que se le comprenda, ¿cómo se atreve a pedir comprensión cuando usted no está dispuesto a darla?

-Yo no pido comprensión –respondió.

-¿Cómo ñongatzu no? Usted comenzó diciendo que “no nos ponemos de su lado” y creo que usted no está dispuesto tampoco a estar del lado del pasajero.

-Es que con esas barbas se ven bien zarrapastrosos.


Verga… Me dijo “zarrapastroso”... ¡Mi ego exige satisfecshion! Y mi destino es en la próxima esquina... Hay que pensar rápido, si acaso puedo soltar dos o tres argumentos antes de mandar a la verga a este viejo.


-Mire -suspire para calmarme, despejar mi mente y para tomar aire porque en pocas palabras tenía que humillar a un completo extraño–... Se entiende que uno se vea zarrapastroso, sin embargo, cuando uno está esperando un taxi, pues generalmente intenta tomar uno que se vea conducido por alguien vetarro, ya sabe, si se quiere poner pendejo un viejo, pues te lo puteas más fácil...


El conductor se pone nervioso.


-... En la próxima esquina me quedo –agregué–, pero no sin antes decirle que si usted cree que todos sus pasajeros se van a perfumar y acicalar sólo para que usted los levante, es una idea casi, o incluso más errónea como la de controlar las amistades de sus hijos...

-Dios lo bendiga –dice el taxista, como para terminar la conversación.

-... Sí, a usted también –contesté–. Pero el punto se mantiene...

-Dios lo bendiga...

-El punto es que los zarrapastrosos necesitamos de ancianos en taxis.

-Dios lo bendiga...

-Y en serio, aprecio que me haya levantado.

-Dios lo bendiga –me dice no sin antes detener la unidad justo en la esquina que le indiqué.

-Y mire... -le dije mientras me bajaba y le pagaba– los zarrapastrosos son los que dan las mejores propinas, tenga todo un pesote más. –le doy 16 pesos- Dios lo bendiga a usted.

-Dios lo bendiga. – Arranca.


En otras circunstancias, me habría molestado, pero la verdad es que humillar a ese viejo me llenó de satisfacción el día. Sé que estuvo mal, pero ¡coño! Así como yo no debería contestar las ofensas de un perfecto extraño, los perfectos extraños no deberían ofenderme.

Pero... Jejejeje… ‘Inche taxista, le jodí la mañana y lo hice pensar en sus pedos familiares. ¡Lolazo! Por cierto, hoy me despidieron.

Pinche realidad, siempre escondida, siempre presente y para nuestra mala suerte, siempre dispuesta a violar el de ano nuestras fantasías. ¿Me volveré chafirete?

jueves, febrero 10, 2011

Mmm...

Los comentarios se fueron... también las ligas y la foto de entrada.

Lo sé, lo sé, se ve del culo, pero ¡hey! Por aquí ando.

-El Autor.

¿Cómo coños vuelvo a poner mis links?
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