lunes, junio 02, 2008

Mujeres malcogidas.

Las mujeres son animales complicados.

-El Autor.


Metatron’s Lounge presenta:

La limitada visión
y pobre redacción
de la infame sinrazón
de Deavid Author en…

“Críticas Criticables”
¡Cerdo Chovinista!

Seamos honestos, ¿cuántos de mis Queridos Tres Lectores se sintieron ofendidos con el título y el primer comentario aquí plasmado? ¿Lectoras? Supongo que todas, pero no importa, son mujeres, no cuentan.

Estoy seguro de que, nuevamente, tras leer la frase que cerró el párrafo pasado volvieron a sentirse acá, como si, con un verde gargajo, les hubiese escupido la cara.

Pero no miento, las mujeres son animales, ¿cómo la ven? ¡Pinches animales!, igual que los hombres… ¡ah verdad! La diferencia es que los hombres somos animales más alivianados que las mujeres. Punto.

No entraré en un debate de superioridad, falocentrismo, machismo o simple patanería, eso es muy común. En vez de eso, hablaré claramente, con los mejores argumentos que caigan en mi dispersa mente y, por supuesto, los clásicos improperios que caracterizan este blog, ¿o qué? ¿Creen que por hablar de viejas voy a limitar mi lenguaje? ¡Están pendejos/pendejas!

Cabe destacar, antes de que siga con esto que, todo lo que va a leer está basado en mi experiencia personal y si no le parece mi punto de vista, ¿qué le puedo decir? Sólo esto:

No me importa que sea hombre, mujer o cosa, puede irse de puntitas a chingar a su madre. Preferentemente con algo astillados.


Trato especial.

  • Las mujeres son complicadas. Hecho.
  • Más complicadas que los hombres. Hecho.
  • Mulder se la come. Hecho.
  • Las mujeres son diferentes a los hombres. Hecho.

Entender a las mujeres es más o menos igual de complicado que entender una tabla roseta… Es difícil, toma mucho tiempo, es frustrante, es cansado y cuando al fin crees que lo lograste, llega un pendejo a decirte que entendiste todo mal. ¡Puta la grandísima madre!

¿Alguien podría decirme por qué tenemos que darle un trato diferente a las mujeres?

  • ¿Educación? Nah…
  • ¿Cultura? Mmm… podría ser…
  • ¿Por ser “caballeros”? No… no mames…
  • ¿Es que tienen un culo riquísimo? Podría ser… podría ser…

La verdad es que no sé de dónde salió la idea de tratar a las mujeres de modo especial (soy honesto, me causa particular hueva ponerme a investigarlo) pero probablemente tiene algo que ver con eso de que las mujeres son las dadoras de vida… ¡já!


Resulta curioso cómo es que las mujeres han luchado por ser respetadas y tratadas de manera ecuánime con respecto a los hombres, pero ellas mismas son las primeras en querer ser tratadas de un modo especial cuando el contexto lo requiere.

Vamos pues, el trato hacia las mujeres es sensible al contexto… tan sensible como una mujer menstruando, ¡Jojojojo-jó! ¿Entendieron?… Porque las mujeres son más sensibles en esos días… ¿sí?, ¿sí?… ¡Bah! Al diablo!

¡Es verdad! A las mujeres les gusta que las traten como reinas (aunque hay algunas que nomás no quieren subir la escalera monárquica y se mantienen como princesas… sepa Dios el porqué), les gusta que los hombres nos levantemos cuando ellas llegan o se van de la mesa, que les abran la puerta, que las dejen pasar primero, que paguemos por la cuenta, que las acariciemos y un largísimo etcétera.

Pero. ¿Qué pasa cuando uno les dice algo tipo “no manches, te pasaste de verga”?

Hecatombe.

  • “¿Pues qué crees que estás con tus amigotes?”
  • “¿Por qué hablas tan feo?”
  • “Eres un animal.”

Al citar sólo tres de las clásicas respuestas que suelen dar las mujeres me limito a mí mismo (porque tengo un poco de flojer de enunciar más) no sin antes extenderle una invitación para que usted agregue otras más y así mantenga la interacción con éste, su Club de la Paja.

Regreso al tema. Las mujeres, por lo general (con ese “por lo general” me lavo las manos y dejo claro que no me refiero a TODAS las mujeres, sólo a CASI todas, si usted es una de las excepciones la invito a que no me joda. Gracias. Besos.), se ofenden con el lenguaje soez. Curioso… para los estándares de lenguaje que las damas de hoy en día “verga” podría pasar por piropo.


Chica UVM1: No mames goey, no me ha bajado la regla.

Chica UVM2: O sea, ¿pues qué te pasa? ¿El pendejo ese que te cogiste en el baño del antro no traía globos?

Chica UVM1: Pues no sé "bitch", o sea, es que la neta me ganó el “horny”…

Chica UVM2: ¿Y por lo menos tenía con qué o pinche pitito chiquito?

Chica UVM1: La neta es que estaba bien cruzada goey... si tenía un pitote ni cuenta me di.

Chica UVM2: ¡Ash! O sea que te embarazaron y ni sentiste cuando te la dejaron ir…

Chica UVM1: Pues… o sea… pues ya… equis… ¿Qué pedo? ¿Al rato me acompañas a abortar?

Chica UVM2: Ya qué "bitch"


(Unos tacos de trompa pa' las princesas por favor)


No digo que todas las mujeres hablen así, y reitero porque gracias al animalismo y a la pendejés, cuando pongo un ejemplo de este tipo suelen creer que generalizo. Por cierto, si sus poderes de observación todavía sirven, se habrá percatado (chanzón) de que este párrafo no va destinado a ningún género en particular. Hombres y mujeres son igual de pendejos y animales.

Hagamos de lado la conversación de las chicas UVM y regresemos al punto; cuando una mujer, al ser tratada como "alguien más" y se le dice un improperio en plan de juego y reacciona de manera agresiva exigiendo que se le trate diferente por su carencia de pene y sobra de vagina merece ser mandada a la chingada y de paso, que le anulen su voto. Si la nena quiere regresar a las épocas del virreinato... ¡Excelente! ¡A lavar ropa güila!

De igual manera, creo que cualquier persona -no necesariamente una leidy-, que se asusta por un par de improperios merece la pena capital, o por lo menos, recordarle que vivimos en un país con garantías individuales, siendo una de éstas la libertad de expresión. Si no le gusta que diga:

“Vagina de pinche pita negra menstruante con vinagre en mi pene con llagas lechosas y enchocolatadas con mierda de bebé”.

¡Mal plan! Viaja al pasado (por ahí de 1813) y dile a Morelos que piense dos veces lo que escribe antes de plasmarlo en los “Sentimientos de la Nación”.


El trato ecuánime existe, pero las madamas son las primeras en querer ser tratadas de manera especial. Y no se les culpa, digo, a todos nos gustaría que nos trataran de manera especial, pero ¡Fother Mucker! No se puede.


Apriétate el cutis.

Si hay algo peor que las mujeres que se asustan de una majadería son las mujeres que no desarrollan su sexualidad de modo sano y, como se dice vulgarmente (cuánto trabajo me costará decirlo): “se aprietan”.

Ojalá se apretaran de la vagina (es que luego hay cada pinche chocho guango) pero no, con “se aprietan” nos referimos a que no disfrutan del sexo. Crimen.

El sexo es bien rico, se siente rico, sabe rico… es rico, ¡a huevo! Meterle la mano a una chava entre las nalgas, sabrosearle las caderas, morderle el chicharrón, lamerle los pezones hasta que queden como gomitas de lápices y por supuesto, requintearle la panochiux y el chiquito es rico.

Si hay una lectora de este blog a la que le guste el sexo no va a negar que -cuando se hace bien- se siente rico. Chingo a mi madre si no. Rico.

El sexo (la última vez que lo diré) es rico. Punto.

Pero, ¿qué pasa con las que se aprietan? No me cansaré de decirlo y lo repetiré hasta que me muera:


“El problemas con las malcogidas es que quieren que todos sean tan miserables como ellas”.
-El Autor.

PD: Recuerde que lo leyó primero aquí, en Ocio, Crápula y Compañía.


¡Chingados coños! ¿Por qué chingados tenemos que sufrir TODOS cuando una pinchi vieja no está bien cogida? ¿A ver? ¿A ver? ¿A ver?

¡Y es neta! Porque las mujeres son bien expresivas, y así como expresan felicidad cuando hay ofertas en productos para el aseo de la cocina
en Wal-Mart, también lo hacen cuando no les están dando ricolino por el chicolatín.

Cuando una fémina no recibe -o más importante, disfruta de- una buena verguiza lo acarrea a todos lados, pero ¡vaya! No creo que exista algún problema con tener que aguantarle la cara-de-mierda a una pendeja genérica, digo, todos los que hemos usado el transporte públimo tenemos que aguantar la cara-de-mierda de cientos de personas.

El pedo es que una malcogida trata de que la gente se sienta miserable, ¡qué puta madre! Si la que no está a gusto es ella, ¿de qué tiene la culpa La Tierra? ¿De que su hombre no sepa meterle la carne al tamal? ¡No! ¡No mames!

Pero lo peor no es eso. "¡Achingá!", usted dirá, seguido de un "¿'Pus qué puede ser pior?".

Lo más pito de esta falta de pito es cuando la mujer es la que no quiere que le den ñonga, pero sí quiere... pero no quiere porque no quiere ser tratada como objeto sexual... pero sí quiere porque le gusta que le perforen la cueva de los pelones... pero no le gusta porque se siente sucia... pero... ¡Mierda! Le encanta sentirse sucia...

¡Ya! ¡Por los venticuatro testículos de los doce apóstoles! ¡Decidan!

A las mujeres no les gusta que las traten como objetos, pero les gusta que las traten de manera diferente, asimismo quieren que el trato se igual al de los hombres, pero que no sea igual. ¿Confuso?

Esto me recuerda cuando quisieron meter aquí en la capital de México una ley que protegiera a las mujeres de miradas lascivas… Risible.

¿Alguna vez ha visto la portada de un TV Notas?
Invariablemente hay una perra en posando en paños menores con un bullet tipo “Mamacita”, “Chiquita”, “Mujerón”, “Candente”... Etc.

Todas las For Him Magazine tienen el mismo cierre para su perra de portada:

“(Inserte nombre de alguna bataclana)… Como la querías ver” y OBVIAMENTE, la bataclana en cuestión está, mínimo, en calzones.

El sexo vende, la nalga vende, porque el sexo es chingón, pero ¡no se mamen su verga!, mejor penétrense a su mujer o a su hombre la próxima vez que quieran hacerle perder el tiempo al gobierno con pendejadas como una ley en contra de las miradas lascivas.

¿Qué tiene qué ver este largo y aparentemente inútil paréntesis con el tema de las mujeres apretadas? Sencillo. Las mujeres que se apenan de su sexo y su sexualidad están reprimidas y se sienten cohibidas con los estándares impuestos por los medios, no es necesario ser un doctor en psicología para verlo.

Y la solución es simple, cojan, vayan a una farmacia, compre una caja de condones (Deavid Author le recomienta los Trojan dorados) y cójase a su novio, amigo, pareja o perro, verá que, por lo menos durante unos minutos su vida será más simple, repita y verá que, cada día, será más feliz. Palabra.

Las malcogidas tienen el pedo (saco) de que arrastran su frustración a absolutamente todos los ámbitos de su vida (repito) y eso está mal… más mal si consideramos que con un simple palito se arregla todo.


Hasta el matrimonio.

Las mujeres que quieren mantenerse vírgenes hasta el matrimonio son respetables… en su pinche mundo obtuso. ¡No mamen y mejor mámensela a alguien! Después cojan. Mucho. Experimenten el sexo anal. Rico.


Lo que ellas quieren.

Si supiera qué es lo que las mujeres quieren me cae que se los diría… pero la neta sólo tengo una ligera idea que hasta eso, es mucho más de lo que otros tienen. Ad ovum.

Contrariamente a lo que uno pudiera pensar, a las mujeres no les atrae tanto el físico, ¡aguas! De que la envoltura cuenta, cuenta, así que si usted es un obeso lechoso con poco cabello vaya considerando la homosexualidad o el celibato.

Las mujeres sí se fijan en el físico, pero no tanto como los hombres nos fijamos en el suyo. Las mujeres se sienten más atraías por la personalidad y la seguridad. ¡Me cae!

Si usted tiene la personalidad de una tabla, le recomiendo que comience a leer los dos primeros libros que se tope en una mesa de novelas de cualquier Sanborn’s y se los refine para que por lo menos, tenga algo de qué hablar.

Analícelo, las mujeres suelen preferir a los patanes que las tratan como mierda, que se las tiran como si fueran latas con bisteces y las desechan de igual manera.

Por otro lado, suelen despreciar al chico lindo que las procura, las cuida y que se acurrucan con ellas cuando podrían estar experimentando posiciones de alto riesgo prohibidas en la India y editadas del Kamasutra.

Seguro se ha preguntado el porqué.

No estoy encontrando ningún hilo negro, se lo digo de una buena vez, sólo resalto lo obvio. Un culeroide machista sabe que si la chica a la que trata como mierda lo abandona puede conseguir a otra, es seguro de sí mismo y lo refleja, mientras que el tierno-lindo, puede que sea seguro, pero al tener miedo de decirle a la chica en cuestión que quiere arrancarle los pelos de la sonrisa vertical con la lengua denota inseguridad.

Para esto hay una solución simple y con sustento estadístico:

“Hay muchos peces en el mar”.

Lo que me lleva a lo siguient. Si tú, como hombre, sientes que una mujer no está segura de sí misma, de sus sentimientos o de lo que quiere (que suele ser así) mándala a chingar a su santa madre, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué no pase nada entre ella y tú? Corazón… si va a pasar algo entre ustedes pasará, si no, a la verga, verga, ¡verga!, ¡VERGA!

Vas con la que sigue, si la que sigue está igual de indecisa, pues con la que sigue y así. Si su meta final es coger a huevo que una o dos caerán, el punto es sea honesto con usted mismo y vaya dándose cuenta de que usted vale algo, ¡demuéstrelo! A menos, claro está, que sea un pobre gordo lechoso y calvo…


Tu mamá coge.

Tu madre ha cogido, haste a la idea y como bien dijo una vez un buen amigo:


“En este mundo hay dos tipos de mujeres: Las que cogen y las que pueden volar... ¿Alguna vez has visto a una mujer volando?”.



Los hombres y las mujeres somos de la misma especie de animal y si todos aprendiéramos a ver eso, el mundo sería más feliz.


Las diferencias religiosas, de vestuario, de lugar en la sociedad, de trabajo, de modas, de educación y demás son meramente culturales. Métaselo en la cabeza o en el culo, donde sea, pero que le entre.

Como animales racionales tenemos el gran pedo de que a veces se nos olvida racionalizar ciertas cosas, como que las diferencias más grandes entre hombres y mujeres deberían ser sólo fisiológicas y hormonales, no culturales.

Sí, un hombre se ve mal en falda… a menos que sea un escocés, y una mujer se ve mal con el cabello corto, a menos que sea Halle Berry… un momento…

Las diferencias son de otro tipo… esas estulticias de que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus no son más que eso, estulticias simpáticas creadas por un pendejo para vender un libro en el que, como en esta entrada, no se hace otra cosa más que resaltar lo obvio, la diferencia es que aquí hay majaderías y es gratis. Créame, ese libro tiene más o menos la misma labor de investigación que esta entrada.


Pa’ pronto.

Si su pareja le es infiel, se asusta con su manera de hablar, desconfía de usted, está con usted por conveniencia, duda de sus intenciones, es sexualmente cohibido, le guarda secretos, tiene miedo de sus acciones, sólo lo busca cuando necesita algo… Mándelo a recorrer las ciento cuarenta y dos chingadas.

Ahora bien, para no perder el feeling que se trató de exponer al principio de esta entrada; entiéndase por eso, cargarle la pila a las mujeres, ponga atención en lo siguiente, Querida y respetable Tercera Lectora:

  • Si no le gusta que le agarren la pepa, tápesela y no se la ande presumiendo a los hombres.
  • Si no le gusta que le chiflen en la calle, no ande presumiendo la carne.
  • Si no le gusta que la ande buscando mil cabrones por su hi5, myspace, facebook, no publique sus fotos.
  • Si no le agrada que la traten como pendeja, no sea pendeja.
  • Si no le gusta que le digan puta, no le afloje las nalgas a cualquier pendejo.
  • Si no le gusta nada… suicídese, me roba el aire.
  • O bien. Comience a usar su cerebro y piense.

Darse un lugar como mujer sirve para dos cosas: para limpiarse la cola después de orinar y para sangrar cada mes, o lo que es lo mismo, para nada práctico. Mejor hay que darse su lugar como persona, como ser humano y aprender a ver que, lo que la hace diferente realmente está en su entrepierna.


Ruvalcaba critica:

Buen tema Dave, me agrada saber que tienes algo qué decir de las mujeres, por un momento pensé que eras más puto que la palabra “bonito”. Chicas, si quieren mentarle la madre en vivo y en directo a Deavid Author no duden en contactarlo, su correo está en su perfil de blogger, jo-jó.

2 comentarios:

Alberto Gutierrez dijo...

UNA SOLA PALABRA: GENIAL.

Anónimo dijo...

He de reconocer que tienes razón, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Espero no ser nunca o ser dentro de mucho una mujer en estas condiciones. Por lo pronto a disfrutar que es de las pocas cosas por las que aún no nos cobran impuestos.

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